Todos recordamos la primera vez como algo especial, no, no me refiero a la primera vez que moje, si no a la primera vez que me hicieron soplar. No es que me pillen a diario, la verdad es que solo en dos ocasiones, aunque la segunda no la voy a contar porque no fue muy graciosa si omitimos que los policías acabaron llamándome chulo por saltar la mediana de la autovia para hablar con el encargado del control para negociar.
Tenia yo diecinueve primaveras, era una época en la que conducir borracho estaba mal,pero no tanto como ahora, me movía con una Renault Express de color amarillo, y regresaba de Santander dirección Torrelavega, solo había bebido dos cervezas, lo juro, solo dos ,el problema es que yo, como mi madre, soy alérgico al alcohol, cuando mi querida progenitora bebe le sale un sarpullido por todo el cuerpo acompañado de unos granitos que le pican de cojones, a mi la alergia se me manifiesta de otra manera, empiezo a decir gilipolleces, se me pone cara de risa, no mantengo la verticalidad y si bebo más vomito ( que raro no). El caso es que al salir de la ciudad mi colega me alerta de que hay un control delante y como estaba un poco a lo mío pues me asusto y pego un volantazo, resultado, que paso toda la fila de conos del dispositivo de alcoholemia por los bajos de la “jargoneta”, con lo bonito que les había quedado a los señores agentes.
El policía se acerca caminando hacia mi y yo acojonado como nunca lo había estado ,ni cuando mi madre me pillo paseando por la parte exterior del balcón del quinto piso en el que vivo, me pareció una cojonuda idea pasarme al asiento de atrás donde estaba la novia de mi amigo, me cuelo entre los asientos ¿y a que no sabéis quien estaba allí también?, mi colega, que se le ocurrió la misma idea un poco antes que a mi, resultado tres atrás y nadie delante, ridículo, y más cuando el policía lo había visto todo al acercarse.
Llama a la ventanilla, saluda y pregunta educadamente que quien es el conductor, le contesto que yo, pero la pregunta era meramente protocolaria, pues sabia la respuesta de antemano.
Me pide que le acompañe al control que se encontraba a unos veinte metros, mientras salgo oigo un susurro de mi amigo que decía a su novia “si es que ni siquiera le han parado”, tras la pequeña caminata y una conversación tipo ascensor (que tal el tiempo y eso) llego al control y doy 1,50 ,!!!imposible!!! dije yo, repetí y 1,52, entonces no proteste más, me comento que tenia que esperar al furgón para repetir la prueba en un medidor de mas precisión a lo que yo le dije que si me podía acercar al coche a informar a mis colegas que íbamos a tardar un poquito, a lo que el agente accede (casi me caía hasta bien el puto poli), esta era la mía, corría el rumor que si tomabas pasta de dientes no te daba positivo y yo llevaba todo un bote de Colgate , meto la cabeza por la ventanilla del acompañante, abro la guantera y estrujo el tubo en la boca, mientras trago siento unos golpecitos en la espalda, me giro con todos los morros llenos de pasta verde y era el señor agente que casi me caía bien, me mira y me dice “ESO NO FUNCIONA, YA HA LLEGADO EL FURGON”.Otra pequeña caminata con conversación absurda incluida y a soplar, di lo mismo, ni mas ni menos, mito desmentido. Tres horas detenido en comisaría hasta que estuve apto para conducir.
Del juicio salí indemne, gracias a un informe favorable del policía que parece ser que o le caí bien o le di pena o le hice gracia, al verdad es que también ayudo el parte medico que decía que estaba en tratamiento por asma y que mi borrachera de debió auna reacción por los medicamentos.
Tengo que dar las gracias al agente de la ley, al Ventolin, al Dezacor, al Berodual y al Pulmicor, pues sin ellos mi vida podría haber cambiado algo.
Moraleja: si bebes no conduzcas,beber no es obligatorio pero conducir tampoco. |